... a Olga, Teresa, Maria Angels, Miquel y Josefina, porque queriendo saber más, me hicieron -a su vez- saber más a mi. Por su fidelidad al grupo y por su aportación. Y porque gracias a ellos aceleré la marcha, allá por el ya lejano 1995, y anduvimos, juntos, el camino. A la Comunidad Dominica del Cordero, por desarrollar mi espiritualidad y alimentar mis “deseos” de Dios. A Mossén Pere, por haberme dado la primera oportunidad de anunciar a Dios. Al Padre Paco y su “Dit i Fet” por haberme enseñado el evangelio en vivo. A todos aquellos autores que dejaron su huella en mi alma y me emocionaron contándome cosas de Cristo: en especial a J. L. Martín Descalzo, por ser el primero y -para mi- el mejor. A mi esposa, María Rosa, por su aportación al proyecto siendo la primera crítica (y consejera) de los textos y por aguantar estoicamente mis enfados informáticos. A Antón, mi primo, a Joan, Vicario General, a Marc, Rector y Arcipreste y a Lucas, monje, por el tiempo que les hice perder leyendo mis escritos y por su opinión siempre constructiva. Y, como no, a Dios, por llamarme.
La respuesta está en Dios
Agradecimientos