La respuesta está en Dios
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Noticias de Dios

El cristianismo:

donde Dios viene a buscarte

a medio camino.

William Holman Hunt, pintor inglés (1827-1910) fue uno de los fundadores de la Hermandad Prerrafaelita, una asociación que promovía la vuelta a lo espiritual y verdadero en todo arte. Sus pinturas no consiguieron excesivo éxito hasta que introdujo la temática religiosa en su obra. Una de las más famosas en este ámbito fue la que acompaña estas líneas: “La luz del mundo”. Se trata de una pintura alegórica en la se ve a Jesús llamando con los nudillos a una puerta, haciendo referencia así al pasaje del libro del Apocalipsis 3:20: "Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.". El original se encuentra actualmente en una sala contigua a la capilla grande de Keble College en Oxford. Ya mayor, pintó otra vez el mismo cuadro pero a tamaño natural, siendo exhibido hoy en la Catedral de Saint Paul, en Londres. Y tu te preguntarás: ¿A que viene esta explicación de un cuadro más entre los cientos de miles que se habrán pintado sobre Jesús, su vida y su mensaje? La respuesta viene dada por el hecho de contener esta pintura una extraña característica a los ojos del que se acerca por primera vez a contemplarla sin saber su historia y lo que el pintor quiso transmitir con ella. Fíjate bien: ¿Notas alguna característica peculiar en ella? ¿Algún posible olvido? ¿Algún imprevisto error?. ¿No? Si no los has encontrado fíjate ahora exclusivamente en la puerta: extrañamente no tiene manilla. No se puede abrir desde fuera, sólo desde dentro. ¿Cual es entonces el mensaje? ¿Por qué Jesucristo se acerca y llama a una puerta que no puede abrir? Y además venía buscándola, como atestigua el candil en su mano izquierda. Según el propio Hunt, expresado en el libro “El Prerrafaelismo y la Hermandad Prerrafaelita” editado en Londres en 1905, representa a la “mente obstinadamente cerrada” (fijaros en los hierbajos que medio cubren la puerta, indicio de que posiblemente nunca antes se abrió). Jesús nos llama, nos invita, viene, incluso, a buscarnos hasta el umbral de nuestra alma,... pero nunca irrumpirá en nuestra vida (salvo contadas excepciones como las de la sección “Testimonios” de esta web, expresamente queridas por Él por razones que nunca conoceremos y que, en principio, no podemos entender según nuestro razonamiento humano). Aguardará respetuosamente sin quebrantar nuestra libertad. Dejándonos a nosotros la iniciativa. Porque somos los únicos que desde dentro (desde nuestro propio espíritu) podemos abrir la puerta y recibirle. Él solo llama, invita, sugiere, propone, insinúa... Pero deja intacto nuestro libre albedrío. Todos, en un momento u otro de nuestra vida hemos recibido esta llamada. Llamada puesta en práctica por Dios de múltiples formas distintas: un encuentro aparentemente fortuito, una lectura, una película o reportaje en televisión, una visita a una iglesia, una conversación con alguien... Suceso que muy probablemente nos pasó desapercibido en aquel momento, pero ya entonces era Jesús quien llamaba, quien llama hoy a nuestra alma. Nosotros desde dentro los únicos que podemos responderle. Él toma la iniciativa, nosotros somos los únicos responsables de que el encuentro se produzca. O no, podemos mantener cerrada la puerta, pero la oportunidad que perderemos tiene una relevancia diría que “histórica” en nuestras vidas. En abrirla o no puede haber un “antes” y un “después”, con unos resultados fundamentales y determinantes tanto en uno como en otro sentido. En cualquier caso tratándose de Jesús no hay que tener ningún tipo de temor. Porque Él es el Amor. Y eso siempre es bueno, máxime tratándose del suyo, del más total y magnánimo que pueda existir. ___________________ Pintura de William Holman Hunt (1827-1910). De la web "The Victorian Web". (http://www.victorianweb.org) (“Esta imagen puede usarse sin autorización previa para cualquier propósito académico o educativo”).